BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Ciencia cierta


Alguien mira, a través de una lupa, la letra chica de un prospecto gigante. Allí nada dice acerca de los efectos colaterales ni de las garantías. Y por eso decide no seguir las indicaciones al pie de la letra.

La fórmula obtenida resulta inaceptable. Es áspera al paladar e irreverente al tacto. Miles de burbujitas se expanden por todos lados. Se multiplican y explotan. Todos juegan con las burbujas. Las empujan, las corren, las miran hincharse crecer estallar y nacer de nuevo y fusionarse…

De este lado, ya casi no quedan espacios sin burbujas. Muchas se pegotean y forman nudos de familias de burbujas de ciudades burbuja repletas de burbujas. Ya no queda ni un rincón sin burbujas ni burbujas sin rincones. Todas se han unido en un enorme monstruo burbuja casi tan gigante como el prospecto.

Del otro lado, el que miraba en su lupa, ve que ya no es una lupa; ve que ahora es un aro que sostiene a la película transparente. Observa la fragilidad. Sabe que puede romperla con sólo apoyar su dedo.
Un minuto después, el hombre continúa revolviendo el recipiente en donde se cocina la cosa. Sumerge el aro en el brebaje (que esta vez es más grande y más puro)
y sopla.

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