BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Y mientras tanto ahí

Caminaba como si los pies estuviesen levemente despegados del piso. Sin embargo era yo el que me miraba azul y sangrando áspero, como una gaviota en celo. Entonces la furia, el despeje, las fanfarrias. El sol y la luna mirándose cómplices y contando cuanto tiempo hace ya… Y mientras tanto ahí, yo, el que mira y camina levitando suave, como gaviota en un mar de baldosas flojas, salpicadas de barro y lluvia y recuerdos de un ayer aproximado, tan lleno de penumbras, a la espera de quién sabe qué. Entonces volar, ya no en un ensueño; volar como las gaviotas, lejos. Tan lejos, que cuando regrese ya no será el mismo lugar.

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