BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Desmemorias

...y se hace la idea de que la casa está al 1600 de la avenida Pueyrredón aunque bien sabe que es al 1200. No puede confirmarlo, porque el dato está anotado en una libreta que no logra encontrar, y que debería estar en el bolsillo trasero del pantalón, en donde la guardó antes de salir. Ahí registró la dirección exacta, y el número de teléfono que tan bien le vendría para avisarle que llegará un poco más tarde. El día no se le hizo fácil (ningún día); se enrosca en demasiados asuntos y por eso le cuesta recordar cosas tan sencillas como un número de teléfono o el lugar en donde habrá dejado la libreta o la dirección de una casa a la que tantas veces fue.
Por eso cree que es al 1600 aunque bien sabe que no. Y por eso, cuando pasa por la cuadra del 1200 y ve que ninguna puerta está pintada de amarillo, decide que caminará dos o tres cuadras más. Está seguro de que aunque la puerta no sea amarilla, va a tocar el timbre, y una mujer que no conoce lo llamará Fabián y lo invitará a pasar, y se descubrirán en otra noche de besos y caricias y salivas y sexos.
Al salir, mientras desande el camino del pasillo, recordará que la libreta quedó en otro pantalón, y que probablemente ahora se esté despellejando entre las burbujas de jabón del lavarropas, con los datos reales y exactos de ésta dirección que no es al 1200, ni al 1600 y que tampoco, pero a esta altura ya nadie quiere saberlo, tampoco debe estar en la avenida Pueyrredón.

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