BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Paradoja del amor eterno

a Daniela Vergani


Por alguna ambigua circunstancia que no viene al caso recordar ahora, él consigue un favor de la muerte. Es tan grande el amor que siente por su amada, que ruega porque nunca se la lleve. La muerte confiesa no poder otorgar tal pedido; a cambio promete darles la oportunidad de despedirse, antes de que ella cierre por última vez los ojos.
La amada no mejora y él piensa que su final está pronto a llegar. Sabe que la muerte es cruel pero no miente; sabe que cualquiera de sus visitas puede ser la despedida y, pese a su pena, huye a una tierra lejana.

Pasa el tiempo. Él quizás muere. Ella no puede partir porque aún no se ha despedido de su amado.
Con su chal azul, canosa y arrugada, perpetúa en el umbral su espera eterna.

(12/05/2004)

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