BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Maldicion Gitana



… pero él no le creyó a la gitana. No le creyó nada, porque ella le auguró un futuro apenas definido. Y por eso se levantó de la silla de mimbre sin pagarle. Entonces, cuando corrió los tules del cortinado de la puerta, la gitana le pronosticó el peor de los destinos. Lo injurió con la mayor de las calamidades: “Ojala que se cumplan todos tus deseos” lo maldijo, y se esfumó


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