BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Goiñ Chalten

Una nube sobrevuela la cumbre del Chaltén, el cerro que los Huinkas llamarán Fitz Roy, muchos años después.
Ella lo acaricia con su suavidad de algodón de nube. Él, como todos los cerros, mantendrá su rigidez milenaria.
Y seguirá así, intacto, hasta que ella cubra su cuello y lo acaricie y lo moje con su saliva de lluvia. Agitará las minúsculas copas de sus árboles, descamará con pasión su piel de roca, llenará las grietas con su éxtasis de nieve.

Y el cerro tronará; y en el grito eyaculará el fruto de cristal de sus entrañas.
Ahora en el lago flota un témpano desnudo. Tan rígido como su padre. Tan blanco como su madre. Tan efímero como este amor.

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