BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Una mano lava la otra

alegoría del trabajo en grupo
o de la masturbación;
usted elige.



Cuando te extirpan un dedo, gritas y pataleas un poco. Sin embargo, nuestro acostumbramiento conformista, termina por ignorar esta ausencia, en especial si se trataba del meñique.
Te pueden extirpar el anular, y lo único que extrañarás será la confirmación dorada de tu matrimonio. O te pueden extirpar el índice y sólo perderás la posibilidad de señalar.
Lo único que realmente se sufre en esta sucesión de extirpaciones, es una disminución gradual de fuerza: las ollas te pesan, los martillos se te caen y las personas desconfían de tus saludos cordiales.
Así, nos dejamos desdedar, mientras nos quede al menos el dedo mayor.
Será entonces cuando perdamos definitivamente la capacidad prensil, pero la mano aún servirá para rascarnos con seguridad el culo.

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