BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Rumiantes

Tiene la bronca contenida en la boca. Como no quiere decir, la mastica, la muerde. Y lo hace con tanta fuerza que se le pulverizan las muelas. Y cuando no le queda ninguna apoya la mordida en los dientes de adelante y se le quiebran también. Y la mandíbula se le hace polvo, y la cabeza, así sin nada que la sostenga, cae para delante y se le queda colgada apenas por la nuca. Entonces, para equilibrar, pero también por la bronca, hace tanta fuerza con las manos que arranca de cuajo los brazos a la silla. El respaldo se despega del asiento, las patas se hacen astillas, y él se cae tan de culo que rompe el piso de su habitación. La grieta se prolonga por toda la casa y por toda la cuadra y a lo largo de la calle, de punta a punta, dobla por la avenida, cruza la ciudad, el país completo y los países vecinos y
así el mundo entero quedó partido en dos:

de un lado, estamos todos los embroncados                del otro lado, no sé nada.

Contámelo vos.

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