BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Continuidades

Un hombre está sentado en su sillón y en el televisor ve la imagen de otro hombre un poco mayor que él que sostiene unos binoculares y en las lentes ve a una mujer joven que se está maquillando desnuda frente a su espejo y en el reflejo se ve arrugada se ve seca se ve con sus formas fláccidas y perdidas y entones llora y sus lágrimas forman un charco en la mesita y en el reflejo del charco se ve a sí misma cuando era niña cuando jugaba a ser princesa y suspiraba por un príncipe azul o anaranjado que alguna vez vendría a buscarla en un corcel blanco y con alas. Un príncipe que nada tiene que ver con el hombre que ha ido a visitarla esta noche y que ahora duerme en su cama también desnudo y sueña con otra mujer a quién poder amar eternamente. Entonces la mujer gira su espejo a una posición completamente dada por el azar y en el reflejo ve la ventana de enfrente y apoyado en el marco de esa ventana ve la silueta del hombre que la mira y como se siente observada se para se asoma y grita.
El hombre que dormía se despierta y aunque no sabe por qué la mujer ha gritado se viste rápidamente corre hacia la puerta y se va. El hombre de la ventana se siente descubierto y deja los binoculares se esconde y apaga la luz. El hombre del sillón siente que esta historia se parece mucho a la suya así que toma el control remoto y apaga la tele. Y el autor del texto siente que todo esto podría perturbar al lector tanto como a sí mismo así que

7 comentarios:

Publicar un comentario