BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Cumpleaños feliz

A Nelais y a Denise y a El Loro
 y a todos los individuos
que cumplen años el mismo día que yo
y alrededores.

 Si te asomás en este momento por la ventana o a la puerta de tu casa y ves a una persona cruzando la avenida, es improbable que esa persona cumpla años el mismo día que vos. No se lo puede probar, porque acaba de dar vuelta en la esquina y sería muy difícil que le puedas preguntar su fecha de cumpleaños. Y de todas maneras, aunque salgas corriendo ahora mismo y lo alcances y se lo preguntes, hay trescientos sesenta y cuatro posibilidades de que haya nacido un día diferente.
Lo que sí podés afirmar con plena certeza es que en un muestreo al azar de trescientos sesenta y seis (366) personas, habrá al menos dos (2) que cumplan años el mismo día [1]. Siguiendo el mismo razonamiento, en setecientos treinta y dos (732) personas hay cuatro (4) que cumplen el mismo día, y en mil ochocientas treinta (1830) personas, hay diez (10) que festejan su cumpleaños juntos.[2]
No parece ser un número significativo. En el mundo hay aproximadamente seis mil ochocientos setenta millones de personas (6.870.000.000), según cifras estimadas, año dos mil diez. Esto significa que al menos treinta y siete millones y medio (37.500.000) de personas en el mundo, cumplen los años el mismo día. Son casi la totalidad de habitantes de un país como Argentina. Como si todo un país hubiese nacido el mismo día que vos. O que yo.
Todos serían geminianos (yo lo soy). Y quizá, por nuestras afinidades astrológicas, pensaríamos cosas similares. Por ejemplo, que podríamos encontrarnos todos, un mismo día, en un mismo lugar.
Respecto del día casi no cabrían dudas. El lugar, podría ser la triangulada intersección de la Avenida Córdoba con la calle Gascón, exactamente en donde nace la Avenida Estado de Israel, Ciudad de Buenos Aires, República Argentina. No es una esquina cualquiera: allí se cruzan tres barrios porteños con idiosincrasias bien diferentes: Almagro, Palermo y Villa Crespo. Al encontrarnos en ese punto seguramente hablaríamos de lo absurdo de las fronteras y nos pondríamos de acuerdo en abolirlas.
Es difícil imaginar que treinta y siete millones y medio de personas no puedan lograr un objetivo; así nacería un nuevo mundo. Un mundo sin límites ni fronteras. En este mundo geminiano, se viviría en armonía y libertad.

La única restricción, para vivir en este mundo, sería que el sexo reproductivo sólo podría tenerse en septiembre.[3]

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[1] Salvo que justo sea un año bisiesto y uno haya nacido un veintinueve de febrero, y etcétera, pero los veintinueves de febrero de los años bisiestos pertenecen a otra historia.

[2] Nota para matemáticos: a pesar de que los cálculos y datos numéricos de este texto son reales (se los puede verificar), éste es un texto poético-literario y debe ser leído como tal. El hecho de que la poética produzca alguna paradoja, es algo completamente circunstancial.

[3] Nota para astólogos y estadistas: los nacidos en géminis deben gestarse en septiembre. A lo sumo a fines de agosto. A excepción de los sietemesinos y ochomesinos, que en ese caso podrían nacer cuando quieran.

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