BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Nowhere

(Now here)

…qué te parece si nos vamos a ningún lado; quiero decir: a ese lugar tan distante y a la vez tan cercano que se llama ningún lado. Qué te parece si nos vamos ahora mismo; aquí es opaco, aplastante, pegajoso. Escapemos al sublime ningún lado y no volvamos. Pensaba en cruzar ya, esa puerta con vos, así de paso dejás de mirar para un costado, de bailar con tu amiga, de no escucharme. Sí, vos, la de los ojos brillantes, la que no puede mirarme por miedo a perderse. Curioséame un poco y si querés después andáte. Y si no podés oírme, por la música tan alta; si no podés verme, por las luces tan bajas o por el humo o el alcohol; tocame. Sí, tocame; porque los dedos pueden ver más que los ojos. La yema de tus dedos por mi piel, así, ¿ves? No escondas el brazo; no voy a hacerte nada. ¿Ves cómo tu piel reacciona? Pero no te pongás el saquito. Hace calor. Está bien, no sigo. Si te molesta, no te toco más; pero si sacaste el brazo es porque algo, la piel… es inevitable, como tu perfume ¿qué perfume es?, ¿puedo olerlo? No tengás miedo; no voy a morderte. Tu piel no se reprime, se deja viajar, pero vos… Claro que no te estoy besando el cuello. Yo huelo también con los labios, veo con los dedos, oigo con la nariz y con los ojos y con los oídos también. Todo al mismo tiempo. Sentís cómo tu piel reacciona. Tus ojos cerrados ya están viajando. Tu cuello y el lóbulo de tu oreja y la punta de mi lengua en el agite de tu respiración. ¿Oís mis latidos como yo oigo los tuyos? Todo te late, todo me late y mi boca busca tu mejilla y tu boca me busca a mí en mi cuello y en mi oreja. Tu boca busca pecaminosa mi boca, mutándonos en un nudo de lenguas y salivas que ya no pueden hablar más. Entonces somos una sola respiración; un solo latido gimiendo susurros o susurrando gemidos. Y mi cuerpo es el mercurio de un termómetro disolviéndose en esa alfombra erizante de minúsculos pelos rubios, erectos como tus pezones y mi sexo que en un plasma lácteo e indisciplinado intenta en vano vincularse a la incandescencia indecente de tu entrepierna cabalgándome… bienvenida.

…pero el final es así, siempre así, vos me das el beso-adiós en la mejilla, y yo te digo que no te vayás, que te quedés conmigo. O que nos vayamos juntos. Que al menos me digás tu nombre. Pero te vas; vos con tu amiga y yo de éste lado encontrándote en otra, volviéndote a preguntar…

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