BreVajes de Zaiper, para tomar en caliente

Renuncia

Día de hoy, algún lugar

Sr. Dios:

Renuncio al gozo de tu protección.
Quiero que dejes de enviarme señales cuando elijo el camino incorrecto.
Si algo va a salirme mal, que así sea, y que mi destino se escriba mientras lo vivo.
Si alguien va a provocarme algún daño, que lo haga, y que sea él quien arda en su propio infierno.
Quiero equivocarme sin padecer mis errores, y poder aprovecharlos en algún futuro incierto. Quiero disfrutar de mis vicios, de mis perversiones, y no amanecer culpable por los placeres de la vida terrena.
No quiero ser más el perfecto, el elegido; es esta una tarea demasiado grande y agotadora, para un hombre de huesos y de carne.
Deseo caminar mucho, eternamente. Hasta que mis pies sangren, hasta que duela. Hasta que el dolor cese y se formen los callos.
Quiero ser uno más. Conocer el sufrimiento de los mortales. Que sea roja, la sangre que corre por mis venas. Ser vulnerable. Morir de cualquier peste o con el dolor de una pena, y entender al fin, que mi verdadero temor no es a la muerte, sino a vivir.

Esto, es todo lo que tengo para decirte.

Vos sabés quien...

(escrito el 18 de agosto de 2001)

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